ruta de los molinos alborache-infosvalenica

 

Es un paseo por la naturaleza y la historia de Alborache. Un espacio de gran valor paisajístico, ecológico y cultural. Además de su belleza y diversidad, es una reserva de naturaleza virgen donde plantas y animales, aire, agua y tierra se juntan en un ecosistema vivo y donde encontramos los famosos molinos de agua del río Buñol, algunos de ellos recuperados y visitables.

La presencia y actividad humana a lo largo de los últimos siglos ha dejado numerosas e interesantes huellas. El agua del rio Buñol ha sido la fuerza motriz en Alborache desde hace siglos. Había en funcionamiento 7 molinos en la cuenca del río Buñol. Molinos harineros, fábricas de luz, para la fabricación de papel e incluso para elaborar chocolate.

Los molinos han acompañado la historia del pueblo Alborache. Vivían sus momentos más importantes a mediados del siglo XIX con el desarrollo de la industria papelera en plena actividad.

Actualmente, se pueden ver cuatro molinos a lo largo del recorrido, unas en ruina y otros rehabilitados y convertidos en alojamientos rurales o en residencias privadas. 

El recorrido es sencillo, señalizado, se puede hacerlo a pie, en bici, en caballo o incluso con carrito de bebé. Se puede cruzar el río gracias a varias pasarelas y descansar con la familia, los niños y amigos en el área recreativa con bancos, mesas y fuentes.

Durante el camino te acompaña siempre el sonido del agua y los cantos de la gran variedad de aves. En verano encontrarás un bosque frondoso que te protege del sol y en invierno pasarás por una densa alfombra de hojas que el otoño ha dejado por su paso. 

La ruta no es circular, aunque conecta con otras que la hacen mucho más larga y atractiva. Por ejemplo, la Ruta del Agua, que incluye este tramo de la Ruta de los Molinos. La ruta principal transcurre junto al río Buñol. Hay paneles informativos a lo largo del recorrido que hablan de la fauna y flora del entorno y de la historia de diferentes partes por las que se pasa, como el Azud del Molino de la Luz. La ruta termina bajo el puente de la carretera de Turís.

Nada más comenzar el recorrido hay dos opciones. O seguir hacia el Molino de los Zanones, que es el recorrido principal, o desviarse al Charco Azul. Apenas hay 500 m y es una charca de un color azulado-verdoso donde se pueden ver bastantes peces y que tiene a su lado una zona de picnic.

Puedes acceder a la Ruta de los Molinos desde varios puntos y recorrerlo en dos sentidos:

Por la zona norte, en el aparcamiento del Molino Galán.

Por la zona sur en la partida del Yesar, al inicio del antiguo camino de Chiva junto al puente de Turís.

Un paseo por la naturaleza y la historia que no te puedes perder.