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El cigarro Caliqueño es un cigarro popular de fabricación artesanal, un producto valenciano por excelencia, hecho a base de tabaco Burley, plantado y fabricado en toda la comunidad.
 

¿Qué es el tabaco Burley?

 

El tabaco Burley es una forma de tabaco ligero, dorado o amarillo que se seca al aire. Aunque suele ser de un color más claro que otros tipos de tabaco, tiene un sabor más denso, parecido al de un puro. Esto probablemente tiene todo que ver con el bajo contenido de azúcar del tabaco burley.

A menudo, se añade azúcar al tabaco burley para disminuir su intenso y oscuro sabor.

También se combina con otros tipos de tabaco para obtener un humo mixto, equilibrado y sabroso.

Aunque la gente ha estado cultivando tabaco durante siglos el tabaco burley no alcanzó mucha popularidad hasta finales de 1800.

Sin embargo, pronto se enfrentó a prohibiciones en el Canadá debido a su contenido de azúcar añadido.

No es tan intenso como el tabaco turco, conocido mundialmente por su sabor, pero el tabaco burley golpea mucho más fuerte que la mayoría de las variedades de tabaco curado por combustión. Por esta razón, es a menudo utilizado por los entusiastas de la pipa que disfrutan de un humo rico y profundo.

Desde que, durante el siglo XVIII, fuese introducido el cultivo del tabaco en España hasta nuestros días, el caliqueño se asocia a ferias, festividades populares y bares de barrio.

El caliqueño, al igual que otros elementos tales como la paella o las Fallas, forma parte del folclore valenciano, rico en dichos y canciones populares que incluyen el “caliqueño” en sus letras.
 
El origen del cigarro caliqueño se sitúa en el siglo XIX, varios siglos después de la introducción del tabaco en España, cuando los colonos españoles en América trajeron el cultivo y la elaboración de productos de tabaco a España.
 
Tradicionalmente, eran las mujeres las que fabricaban en talleres clandestinos estos cigarros, gracias a que los agricultores de la zona reservaban una parte de sus parcelas para el suministro de tabaco, y posteriormente se distribuían de contrabando en bares y otros establecimientos de los pueblos.
 
Con el comercio de los caliqueños, las mujeres podían aportar ingresos extra a las economías familiares, costumbre que se ha seguido manteniendo incluso hasta nuestros días.
 
De manera habitual, el caliqueño es un cigarro de unos 10cm de largo con un acabado bastante llamativo por la irregularidad, rugosidad y el grosor de los nervios de la hoja, al contrario que los demás cigarros, que presentan un acabado liso y limpio.
 
El motivo de este aspecto tosco es debido a la adaptación experimentada por la planta de tabaco al crecer bajo unas condiciones climáticas que no son las propias de esta especie. Existen las variedades Caliqueño, Pata de Elefante, Farias o Señoritas.
 
 
3 comentarios en «Caliqueño el puro valenciano»

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