Paquito el chocolatero: la historia del pasodoble que anima las fiestas
Hay melodías que tienen un poder especial: basta escuchar sus primeras notas para que la gente sonría, empiece a marcar el ritmo con los pies y se prepare para bailar.
Una de ellas es, sin duda, Paquito el chocolatero, uno de los pasodobles más populares de las fiestas españolas.
Lo encontramos en verbenas, bodas, celebraciones populares y desfiles. Da igual que conozcas todos sus pasos o que te limites a seguir el ritmo con las palmas: cuando empieza a sonar, resulta difícil quedarse al margen.
Pero ¿sabías que esta canción nació en Cocentaina, en la provincia de Alicante, y que su nombre esconde una curiosa historia familiar?
Acompáñanos a descubrir el origen de una melodía que ha llevado el espíritu festivo valenciano mucho más allá de nuestras fronteras.
Gustavo Pascual Falcó, el compositor de Paquito el chocolatero
Para conocer la historia de este famoso pasodoble tenemos que viajar hasta Cocentaina, localidad alicantina con una importante tradición musical y festiva.
Allí nació en 1909 Gustavo Pascual Falcó, compositor y músico vinculado al mundo de las bandas. Su nombre ha quedado ligado para siempre a una obra que acabaría convirtiéndose en una de las melodías más reconocibles de las fiestas populares.
La composición de Paquito el chocolatero se remonta a 1937. Gustavo escribió la pieza como homenaje a su cuñado, Francisco Pérez Molina, conocido con el simpático apodo de «Paquito el chocolatero» por su relación con el negocio del chocolate.
Así, una dedicatoria familiar terminó dando nombre a una canción que, con el paso del tiempo, conquistaría plazas, calles y pistas de baile de toda España.
¿Quién habría imaginado que aquel gesto entre familiares acabaría teniendo semejante repercusión?

De las fiestas de Cocentaina a toda España
Las fiestas de Moros y Cristianos forman parte de las grandes tradiciones de numerosas localidades de la Comunidad Valenciana, especialmente de la provincia de Alicante.
La música de banda es uno de sus ingredientes fundamentales: acompaña los desfiles, marca el paso de las comparsas y contribuye a crear una atmósfera festiva inconfundible.
En este ambiente comenzó a abrirse camino Paquito el chocolatero. La melodía fue ganando popularidad hasta extenderse por otras poblaciones y celebraciones, mucho más allá de su lugar de origen.
Su éxito no se quedó en tierras valencianas. Con el tiempo, el pasodoble pasó a formar parte del repertorio habitual de fiestas y acontecimientos populares en distintos puntos de España.
Hoy es una de esas canciones que muchas personas reconocen al instante, aunque quizá no sepan quién la compuso ni por qué lleva ese nombre tan peculiar.
¿Cuál es el secreto de su éxito?
No hace falta ser un experto en música para comprender por qué Paquito el chocolatero consigue animar a públicos tan diferentes.
Su fuerza está en una combinación de ritmo, melodía y capacidad para invitar a la participación.
Un ritmo que invita a seguir el paso
El pasodoble es un género musical muy ligado a los desfiles, las bandas y las celebraciones.
Su ritmo marcado facilita que los músicos y quienes los acompañan avancen al compás.
En esta composición, esa característica se combina con una melodía muy reconocible que anima tanto a bailar como a acompañar la música con palmas.
Una melodía que se recuerda fácilmente
Hay canciones que necesitas escuchar varias veces para aprenderlas. Con Paquito el chocolatero, muchas veces basta con oír las primeras notas.
Su tema musical es directo y reconocible, algo que contribuye a que el público pueda incorporarse a la fiesta sin necesidad de conocer la pieza de antemano.
La diversión está en participar
En una interpretación festiva no todo consiste en escuchar. Las reacciones del público, los movimientos improvisados y la energía de la banda convierten el pasodoble en una experiencia compartida.
Algunos conocen los pasos tradicionales de memoria; otros inventan los suyos sobre la marcha. Y siempre hay quien observa desde un lado mientras se ríe con las ocurrencias de los demás.
Porque, cuando suena Paquito el chocolatero, lo importante no es bailar perfectamente, sino disfrutar del momento.
Paquito el chocolatero y las fiestas populares
Este pasodoble se ha ganado un lugar especial en numerosas celebraciones.
Su presencia es especialmente significativa en las fiestas de Moros y Cristianos, pero su popularidad también lo ha llevado a verbenas, bodas y fiestas patronales.
Moros y Cristianos: música con tradición
En las fiestas de Moros y Cristianos, las bandas desempeñan un papel esencial. Sus interpretaciones acompañan los desfiles y ayudan a dar personalidad a cada celebración.
En este contexto, Paquito el chocolatero representa una de esas melodías festivas que el público reconoce rápidamente y que contribuyen a mantener viva la tradición musical popular.
Verbenas y celebraciones para todos los públicos
También en las fiestas de barrio, las celebraciones familiares y las verbenas de verano es habitual encontrarse con este pasodoble.
Suena la música y, poco a poco, se forma un grupo alrededor de la pista. Alguien empieza a bailar, otro se suma y, en cuestión de segundos, la diversión se contagia.
No importa la edad ni la experiencia como bailarín. Cada persona encuentra su manera de participar, y esa espontaneidad es precisamente parte del encanto de la canción.
Una melodía que pasa de generación en generación
La popularidad de Paquito el chocolatero demuestra que las tradiciones no tienen por qué quedarse ancladas en el pasado. Una misma melodía puede despertar recuerdos entre quienes llevan décadas escuchándola y sorprender a quienes la descubren por primera vez.
Las bandas continúan interpretándola y las nuevas generaciones la incorporan a sus propias celebraciones.
Así, el pasodoble sigue ocupando un lugar destacado en la cultura festiva.
Música y chocolate: una combinación muy valenciana
Con un nombre como Paquito el chocolatero, hablar de esta canción sin mencionar el chocolate sería casi imposible.
Sin embargo, su denominación tiene un origen concreto: el apodo de Francisco Pérez Molina, el cuñado del compositor. No se trata de una canción creada originalmente como homenaje al chocolate, sino de una dedicatoria personal que terminó dando nombre a un gran éxito musical.
Aun así, música y chocolate forman una pareja estupenda cuando se trata de disfrutar de los pequeños placeres de la vida.
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Porque, aunque una buena melodía ya sea suficiente para animar una fiesta, acompañarla de algo dulce tampoco está nada mal.
Un pasodoble que sigue haciendo historia
La historia de Paquito el chocolatero comienza con un compositor de Cocentaina, una dedicatoria familiar y una melodía nacida en 1937.
Con los años, aquella pieza se convirtió en una presencia habitual en fiestas y celebraciones de todo tipo.
Su popularidad demuestra la importancia de las bandas de música en la cultura valenciana y la capacidad de las tradiciones locales para llegar a públicos muy diversos.
Así que, la próxima vez que escuches sus primeras notas en una verbena o durante un desfile de Moros y Cristianos, ya sabrás algo más sobre su origen.


