Berna misteriosa: casas encantadas, fantasmas y leyendas inquietantes
Berna, la capital de Suiza, esconde un lado misterioso que muchos visitantes desconocen.
Entre sus callejuelas medievales, sus antiguas escaleras y sus fuentes históricas sobreviven leyendas de fantasmas, personajes legendarios y sucesos difíciles de explicar.
Algunas historias se transmiten desde hace siglos; otras forman parte del folclore popular que ha acompañado a la ciudad durante generaciones.
Cuando cae la noche y las fachadas de arenisca quedan iluminadas por las farolas, el casco antiguo adquiere una atmósfera especial.
Es el momento perfecto para descubrir otra cara de Berna y conocer las historias que se esconden detrás de algunos de sus rincones más curiosos.
¿Te atreves a recorrer la Berna más misteriosa?
1. La casa fantasma de Junkerngasse 54
En pleno casco antiguo se encuentra uno de los edificios más conocidos por sus historias de fantasmas: la casa de Junkerngasse 54, popularmente llamada Gespensterhaus, es decir, la casa encantada.
Durante siglos, este estrecho edificio permaneció prácticamente deshabitado. Su distribución poco habitual y la falta de las comodidades propias de una vivienda contribuyeron a alimentar su fama misteriosa.
En realidad, el inmueble tuvo usos relacionados con las caballerizas y las dependencias de una residencia señorial situada enfrente.
Pero, como suele suceder con los edificios antiguos que permanecen vacíos durante mucho tiempo, las historias no tardaron en aparecer.
Según las leyendas locales, una mujer vestida de negro se dejaba ver entre las habitaciones. También se hablaba de gemidos, ruidos inexplicables y cambios repentinos de temperatura. Otras versiones aseguraban que los caballos que pasaban allí la noche se inquietaban sin motivo aparente y que quienes se atrevían a dormir en la casa podían sufrir consecuencias terribles.
La imaginación popular llegó incluso a relacionar el edificio con una supuesta presencia fantasmal que impedía descansar en paz a sus visitantes.
¿Hay algo sobrenatural detrás de estas historias? No existen pruebas que lo demuestren.
De hecho, una explicación histórica de la ciudad señala que algunos de los ruidos que alimentaron la leyenda podrían proceder de las martas que se movían por el edificio.
La casa, propiedad de la Confederación Suiza, fue reformada para convertirla en una vivienda y en enero de 2025 ya se había anunciado que tenía inquilino.
Por tanto, hoy podemos contemplarla desde la calle, pero no entrar a explorarla.
Aun así, su pasado sigue siendo una de las historias más sugerentes de la Berna misteriosa.
2. El Chindlifresserbrunnen: la inquietante fuente que devora niños
En la plaza Kornhausplatz encontramos una de las fuentes más llamativas de Berna: el Kindlifresserbrunnen, conocido en alemán bernés como Chindlifrässerbrunne.
Su nombre puede traducirse como «fuente del devorador de niños».
La figura, realizada hacia 1545 por el escultor Hans Gieng, representa a un personaje que se lleva un niño a la boca mientras carga con otros pequeños en un saco.
La escena resulta inquietante incluso hoy, especialmente si uno se detiene a observarla con atención.
Pero ¿quién es realmente este personaje?
A lo largo de los siglos se han propuesto distintas interpretaciones. Algunos lo consideran una figura destinada a asustar a los niños y enseñarles a portarse bien. Otros lo relacionan con Cronos o Saturno, personajes de la mitología clásica asociados con el acto de devorar a sus propios hijos. También se han señalado semejanzas con figuras tradicionales del carnaval.
La historia de la fuente tiene, además, una vertiente más oscura. Desde el siglo XIX circuló una interpretación antisemita que representaba al personaje como un judío que devoraba niños cristianos. Se trata de una lectura históricamente ligada a prejuicios y acusaciones antijudías, no de un hecho que explique de manera demostrada el origen de la escultura. La ciudad de Berna actualizó en 2024 el panel informativo de la fuente para recoger la diversidad de interpretaciones y hacer visible también este contexto.
Los niños que bailaban entre la niebla
Existe otra leyenda mucho más fantasmal vinculada a la fuente.
Según un relato tradicional recogido por la Fundación Mutabor, cuando la ciudad dormía y el silencio se apoderaba de Kornhausplatz, una fina niebla blanca comenzaba a surgir entre las piedras.
Poco a poco, de aquella bruma aparecían pequeñas figuras infantiles vestidas de blanco.
Los niños jugaban, danzaban y se perseguían entre las nubes de niebla, como si durante unos instantes pudieran recuperar la vida.
La leyenda relaciona sus apariciones con los hijos de religiosos que, según el relato, habrían sido abandonados en antiguos pasadizos subterráneos que conducían hacia el Aar.
A la hora señalada, los pequeños desaparecían de nuevo bajo tierra y la plaza volvía a quedar en silencio.
Naturalmente, hablamos de una leyenda popular, no de un episodio histórico demostrado.
Pero basta imaginar la plaza cubierta por la niebla en una noche fría para comprender por qué esta historia ha perdurado.
3. Vater Nägeli: el fantasma de la Frickstiege
En Berna hay escaleras que parecen guardar más historias que muchos edificios.
Una de ellas es la Frickstäge, vinculada a la leyenda de Vater Nägeli.
El personaje se identifica con Hans Franz Nägeli, una figura histórica del siglo XVI que desempeñó un importante papel militar y político en Berna y participó en la conquista del territorio de Vaud.
Según la tradición popular, Nägeli no encontró descanso después de su muerte.
Su espíritu continuaría apareciendo de noche junto a la escalera, especialmente alrededor de la medianoche.
La leyenda advierte de que quienes se atrevieran a llamarlo o a molestarlo podían recibir una sonora bofetada fantasmal.
El relato llega a describir una marca en la mejilla que reproduciría los cinco dedos de la mano.
No parece la mejor manera de terminar un paseo nocturno por el casco antiguo, ¿verdad?
Más allá del relato sobrenatural, esta historia muestra cómo un personaje importante de la historia local puede transformarse, con el paso de los siglos, en protagonista de las leyendas populares.
4. Burgtreppe-Balzli: cuidado con las escaleras de noche
Otra historia inquietante nos lleva a las escaleras de la zona de Nydegg, relacionadas con la antigua fortaleza medieval de Berna.
Allí aparece el personaje conocido como Burgträppe-Balzli, un espectro del folclore bernés que, según la leyenda, esperaba a los jóvenes que pasaban por el lugar durante la noche.
Su comportamiento no era precisamente amistoso: se decía que los asustaba e incluso que llegaba a golpearlos.
Como ocurre con muchas historias transmitidas oralmente, las versiones pueden variar y los detalles no siempre están documentados.
Lo interesante es que el relato convierte un lugar cotidiano —unas simples escaleras de piedra— en un escenario de encuentros inquietantes.
Si visitas esta zona, no necesitas esperar a que aparezca ningún fantasma. La arquitectura histórica y las callejuelas de Nydegg ya ofrecen un paseo con mucho encanto, especialmente al atardecer.
5. El barrio de Matte y su lenguaje secreto
No todos los misterios de Berna tienen que ver con fantasmas.
Algunos están relacionados con la vida cotidiana de sus habitantes y con costumbres que durante mucho tiempo permanecieron fuera del conocimiento de los demás.
El barrio de Matte, situado junto al río Aar, es uno de los rincones con más personalidad de la ciudad. Históricamente estuvo ligado al río, al trabajo artesanal, al comercio y a actividades como el lavado de ropa.
Sus calles estrechas, sus antiguos edificios y sus escaleras forman un paisaje muy diferente al de las avenidas comerciales del centro.
Pero Matte también tuvo su propio lenguaje secreto: el Mattenenglisch.
Esta forma de comunicación se desarrolló entre los jóvenes del barrio y se transmitía tradicionalmente de una generación a otra. Permitía hablar sin que las personas ajenas al grupo entendieran fácilmente la conversación, algo especialmente útil cuando se quería mantener la discreción.
Su nombre puede resultar engañoso: no se trata simplemente de hablar inglés, sino de una forma particular de expresión vinculada a la tradición local.
Aunque hoy ya no se conserva como un subdialecto cotidiano independiente, el Mattenenglisch sigue despertando interés y existen iniciativas para aprenderlo.
Así que, mientras otros buscan apariciones entre las sombras, en Matte podemos descubrir un misterio lingüístico auténtico: una manera de comunicarse que ayudó a preservar la identidad de un barrio durante generaciones.
6. Ryffli, el tirador legendario de Berna
En la Aarbergergasse se encuentra la Ryfflibrunnen, una fuente cuya figura representa a un hombre armado con una ballesta.
Se trata de Ryffli, un tirador que ocupa un lugar destacado en una de las leyendas históricas de la ciudad.
Según la tradición, Ryffli consiguió derrotar al caballero Jordan III de Burgistein con un único disparo certero.
La historia ha llegado hasta nuestros días convertida en una mezcla de rivalidad, destreza militar y memoria popular.
La figura de la fuente aparece equipada con los atributos de un soldado, incluida su ballesta, y está acompañada por un pequeño oso armado.
Como sucede con muchas narraciones medievales, conviene distinguir entre el personaje representado, la tradición que ha llegado hasta nosotros y los detalles que pueden verificarse históricamente.
No es una historia de fantasmas, pero sí un ejemplo de cómo Berna conserva sus relatos legendarios en plena calle, integrados en sus fuentes y monumentos.
La próxima vez que pases por Aarbergergasse, fíjate en el tirador. Quizá nunca sepas hasta qué punto se corresponde la leyenda con los hechos, pero conocerla hace que la fuente se mire con otros ojos.
7. El fantasma del Grandhotel Giessbach
Para terminar nuestro recorrido por los relatos misteriosos, nos alejamos de la ciudad y nos dirigimos al Grandhotel Giessbach, junto al lago de Brienz y rodeado de bosques y cascadas.
Este histórico hotel fue construido entre 1873 y 1875 por encargo de la familia hotelera Hauser. Su arquitecto fue Horace Edouard Davinet, cuya obra contribuyó a convertir el establecimiento en un destino conocido entre los viajeros de la época.
El edificio y su entorno tienen una atmósfera especial: los salones históricos, los pasillos y el sonido de las cascadas crean un escenario perfecto para una historia de fantasmas.
Según un relato que circula sobre el hotel, algunos huéspedes y trabajadores habrían oído pasos cuando no había nadie cerca. La leyenda relaciona estas supuestas apariciones con el espíritu del arquitecto Davinet, que continuaría velando por el edificio al que dedicó buena parte de su trabajo.
No hemos encontrado pruebas fiables que permitan confirmar esos encuentros, por lo que conviene presentar esta historia como una leyenda asociada al hotel y no como un hecho documentado.
En cualquier caso, Giessbach merece una visita por su arquitectura, su historia y el paisaje que lo rodea.
Y, si te gustan las historias misteriosas, siempre puedes dejar volar un poco la imaginación mientras recorres sus alrededores.



Descubre la Berna misteriosa con una visita guiada
Si quieres conocer más relatos oscuros de la ciudad, existe una opción especialmente interesante: la visita guiada Gespenstisches Bern, conocida también como Spooky Bern.
Organizada por la entidad turística Bern Welcome, esta ruta de aproximadamente 90 minutos recorre rincones del casco antiguo y combina leyendas, historias de fantasmas, antiguos procesos por brujería y sucesos criminales.
El punto de encuentro es el Zytglogge, la histórica torre del reloj situada en la Kramgasse.
Las visitas públicas se ofrecen en alemán, mientras que las visitas privadas pueden contratarse también en otros idiomas, según la oferta disponible.
Las fechas, los idiomas y las tarifas pueden cambiar según la temporada, por lo que conviene consultar la información actualizada antes de reservar.
Información y reservas: Spooky Bern – Bern Welcome
Cómo descubrir estos rincones?
La mayoría de los lugares de este artículo se encuentran en el casco antiguo de Berna y pueden contemplarse durante un paseo a pie.
La casa fantasma de Junkerngasse, la fuente del Chindlifresser, las escaleras históricas y la fuente de Ryffli forman parte de una ciudad que invita a descubrir sus detalles sin necesidad de grandes desplazamientos.
El barrio de Matte merece algo más de tiempo para recorrer sus calles y acercarse al río Aar.
Para visitar el Grandhotel Giessbach, en cambio, tendrás que organizar una excursión fuera de la ciudad.
Recuerda que las leyendas forman parte del patrimonio cultural, pero no convierten los edificios privados en lugares visitables.
Lo mejor es disfrutar de estos rincones desde los espacios públicos y respetar tanto a sus habitantes como a los monumentos históricos.
Berna es conocida por sus soportales, sus fuentes y su hermoso casco antiguo, pero detrás de esa imagen tranquila se esconde un universo de historias que merece la pena descubrir.
Algunas provocan escalofríos; otras despiertan curiosidad por la historia local.
Todas nos recuerdan que incluso las ciudades mejor conocidas guardan relatos que no aparecen a primera vista.


