La Constitución de Suiza: el nacimiento de la Suiza moderna

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El 12 de septiembre de 1848 Suiza dio un paso decisivo que cambiaría para siempre su historia.

Ese día entró en vigor la nueva Constitución Federal, que transformó la antigua Confederación de Cantones en un Estado federal moderno.

Pero para entender por qué fue tan importante aquella fecha hay que retroceder bastante en el tiempo. Porque la historia de Suiza no comenzó en 1848… ni siquiera en 1291.

De una alianza de cantones a una Confederación

La historia de la Confederación Suiza se suele situar en 1291, cuando los cantones de Uri, Schwyz y Unterwalden renovaron un pacto de ayuda mutua que se convirtió en uno de los símbolos fundacionales del país.

A lo largo de los siglos siguientes, otros territorios fueron incorporándose a la Confederación. Sin embargo, aquella Suiza medieval y moderna era muy diferente de la que conocemos hoy.

No existía un Estado suizo centralizado como tal: los cantones disfrutaban de una amplia autonomía y la Confederación era, sobre todo, una alianza entre ellos.

Este sistema funcionó durante siglos, pero también generó tensiones. Los cantones tenían intereses diferentes, distintas estructuras políticas y religiosas y no siempre estaban de acuerdo sobre cómo debía organizarse el futuro del país.

Durante el siglo XIX, además, Europa vivía una época de grandes transformaciones políticas. Las ideas liberales y democráticas se extendían por el continente y también llegaron a Suiza.

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El conflicto que cambió Suiza

Las diferencias entre los cantones terminaron provocando una grave crisis.

Por un lado estaban los cantones de orientación liberal y reformista, que defendían una mayor unión entre ellos y la creación de instituciones federales más fuertes. Por otro, varios cantones católicos y conservadores temían perder parte de su autonomía.

La tensión desembocó en 1847 en la guerra del Sonderbund, un breve conflicto armado entre los cantones que formaban esta alianza conservadora y las fuerzas de los cantones liberales.

La guerra duró apenas unas semanas, pero tuvo una enorme importancia histórica. La victoria de los cantones liberales abrió el camino para reorganizar políticamente el país.

Y ahí aparece la Constitución Federal de 1848.

12 de septiembre de 1848: nace la Suiza federal

La nueva Constitución fue aprobada por los cantones y entró en vigor el 12 de septiembre de 1848.

Su gran novedad fue convertir la antigua alianza de Estados en una federación. Los cantones mantuvieron una importante autonomía, pero algunas competencias fundamentales pasaron a manos de las nuevas instituciones federales.

No se trataba simplemente de crear un gobierno central. El objetivo era encontrar un equilibrio entre dos principios que siguen siendo fundamentales en Suiza: la autonomía de los cantones y la unión del conjunto del país.

Ese equilibrio ayuda a entender buena parte del funcionamiento de la Suiza actual.

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Las grandes novedades de la Constitución

Un Estado federal

Los cantones dejaron de actuar como Estados prácticamente independientes y pasaron a formar parte de una estructura federal común.

Conservaron amplias competencias propias, pero el nuevo Estado federal asumió responsabilidades en ámbitos que necesitaban una organización conjunta.

Un Parlamento con dos cámaras

La Constitución creó la Asamblea Federal, formada por dos cámaras.

El Consejo Nacional representa a la población, mientras que el Consejo de los Estados representa a los cantones.

La idea era sencilla pero fundamental: en Suiza debían tener voz tanto los ciudadanos como los cantones.

El Consejo Federal

También se creó el Consejo Federal, un órgano ejecutivo colegiado formado por varios miembros en lugar de concentrar el poder ejecutivo en una sola persona.

Este sistema colegiado continúa siendo una de las características más singulares de la política suiza.

Berna, ciudad federal

La nueva Constitución estableció Berna como sede de las autoridades federales.

Por eso Berna es conocida como la ciudad federal de Suiza. No se utiliza oficialmente el término «capital» en el mismo sentido que en muchos otros países, aunque en la práctica Berna desempeña las funciones que normalmente asociamos con una capital.

Un espacio económico común

La creación del Estado federal también tuvo consecuencias económicas.

Se eliminaron numerosas barreras que dificultaban la circulación de mercancías entre los cantones, incluidas las aduanas interiores. La creación de un espacio económico más unificado favoreció el comercio y contribuyó al desarrollo económico del país.

¿Y quién podía votar?

La Constitución de 1848 supuso un importante avance democrático para su época, pero la democracia todavía estaba lejos de ser universal.

El derecho de voto a nivel federal estaba reservado a los hombres suizos. Las mujeres quedaron excluidas de la participación política.

Tuvieron que pasar más de 120 años hasta que las mujeres obtuvieran el derecho de voto en las elecciones federales, algo que ocurrió finalmente en 1971.

La historia constitucional suiza, por tanto, también refleja cómo la democracia fue ampliándose progresivamente.

Una Constitución inspirada por las nuevas ideas políticas

La Constitución de 1848 estuvo influida por las grandes corrientes políticas de su tiempo.

Entre sus referencias se encontraban el sistema federal de Estados Unidos y los ideales liberales surgidos de la Revolución Francesa.

Sin embargo, Suiza desarrolló su propio modelo, basado en una combinación muy particular de federalismo, autonomía cantonal y participación política.

La Constitución sería revisada posteriormente. Una de las reformas más importantes llegó en 1874, cuando se reforzaron las competencias federales y se ampliaron las posibilidades de participación política. Con el paso del tiempo, las herramientas de democracia directa se convertirían en una de las señas de identidad del sistema político suizo.

Una Suiza, cuatro lenguas y muchos cantones

La estructura federal también desempeñó un papel importante en la convivencia de las diferentes comunidades del país.

Suiza reúne cuatro lenguas nacionales: alemán, francés, italiano y romanche. A ellas se suman diferentes tradiciones culturales y una fuerte identidad cantonal.

La descentralización permite que los cantones dispongan de amplias competencias y puedan mantener muchas de sus particularidades.

Quizá esta sea una de las claves para entender cómo un país relativamente pequeño ha conseguido mantener una identidad común sin que sus diferentes regiones tengan que renunciar a sus propias características.

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Una fecha para entender la Suiza actual

El 12 de septiembre de 1848 no es una fecha cualquiera en el calendario suizo.

Aquel día comenzó oficialmente una nueva etapa: la de la Suiza federal moderna.

La Constitución consiguió transformar un sistema basado durante siglos en la alianza entre cantones en una estructura federal capaz de unirlos bajo unas mismas instituciones, manteniendo al mismo tiempo una importante autonomía regional.

Más de 175 años después, muchos de los principios establecidos entonces siguen presentes en la Suiza actual.

Quizá por eso, cuando hablamos de Suiza, no basta con pensar en sus montañas, sus lagos, sus relojes o su chocolate. Para entender realmente el país también hay que conocer cómo consiguió convertir sus diferencias en una parte fundamental de su propia estructura.

Y todo ello comenzó a tomar una forma completamente nueva aquel 12 de septiembre de 1848.